Aunque las recetas y formas de los gofres varían, todos tienen algo en común: se preparan en una gofrera. Antiguamente estaban hechas de hierro forjado, mientras que los modelos actuales suelen estar fabricadas en hierro fundido o con placas antiadherentes. El aparato está formado por dos placas unidas por una bisagra, con relieves interiores que dan al gofre su forma característica.
Los orígenes de la gofrera
Derivadas de las planchas para hostias, las gofreras se difundieron por Europa Central en el siglo XIV. Se colocaban directamente sobre el fuego gracias a sus largos mangos. Cada pieza era única, forjada a mano y decorada con grabados o inscripciones. Con la industrialización, la producción se abarató y el uso se simplificó.
Hitos en su evolución:
En 1896, el estadounidense Cornelius Swarthout patentó una gofrera para hornillos de leña, carbón o gas. En 1911, General Electric lanzó la primera gofrera eléctrica, lo que inició su expansión mundial.
¿Gofreras domésticas o profesionales?
En la actualidad, la oferta abarca desde aparatos económicos para el hogar hasta máquinas profesionales de alto rendimiento para cafeterías y restaurantes. Las domésticas son compactas, fáciles de limpiar y cuentan con reguladores de temperatura. Las profesionales son más potentes y robustas, están fabricadas en materiales como hierro fundido o acero inoxidable e incluyen, en muchos casos, sistemas giratorios para un horneado uniforme.
Formas y usos
Gofres con forma de corazón, gofres belgas gruesos o gofres crujientes: cada tipo requiere una gofrera diferente. Algunos modelos ofrecen placas intercambiables o funciones combinadas con sandwichera, pero no existe un dispositivo universal para todos los tipos de gofres.
Uso y limpieza
Las gofreras modernas funcionan con electricidad y alcanzan una temperatura de entre 200 °C y 300 °C, dependiendo de si se utilizan en un ámbito doméstico o profesional. Las placas antiadherentes se limpian fácilmente, pero requieren cuidados. Las placas extraíbles de hierro fundido permiten una limpieza más a fondo e, incluso, algunas son aptas para el lavavajillas.
Desde la artesanía medieval hasta los aparatos eléctricos actuales, la gofrera ha recorrido un largo camino hasta convertirse en un básico de la cocina. Tanto en casa como en la hostelería, con el modelo adecuado, cada gofre será todo un éxito.
